Ansiado encuentro

Después de casi una eternidad, por fin había llegado el momento de su tan ansiado reencuentro.

Él emergió desde las sombras, cauteloso, y se aproximó lentamente hasta donde ella se encontraba, justo debajo del tibio resplandor solar, mientras sostenía endeblemente sus trémulas manos a la altura del vientre, resguardando un misterioso objeto. Al final de su casi interminable caminata, se detuvo a pocos centímetros de ella y con profunda serenidad y certidumbre le entregó sin reparo aquel enigmático artefacto que guarecía  con tanto apego.

Esto es lo único capaz de matarme“, le dijo con profundo sosiego, con una voz suave casi inaudible.

Entonces ella, con una insondable y recia solemnidad en su bello rostro, tomó el artilugio por la empuñadura, la examinó con agudo detenimiento, acariciando flemáticamente su fulgurante hoja, y justo unos segundos más tarde, sin ninguna especie de prólogo y sin mirarle a los ojos siquiera, le dio profundo e infinito hogar en el cuerpo de él, justo en su centro.

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