En su momento

Apenas, en un largo momento de expansión y sosiego, decidí inspeccionar ligeramente los últimos años de mi vida, contemplar fotografías y explorar mi línea de tiempo, leer mis publicaciones y comentarios, recordar mis actividades y conmemorar mis lazos, y me he dado cuenta que, sin duda alguna, este último año ha sido el mejor de todos.

Es curioso darme cuenta de que antes de ti yo no estaba completo, a pesar de haber estado acompañado en más de una ocasión. Me doy cuenta que con el tiempo me fui perdiendo en una especie de precipicio; mi personalidad se fue transformando al andar, y, sin darme cuenta, terminé olvidando quién era yo.

Pero luego llegaste tú, de la nada, y me abriste los ojos.

Me fascina estar a tu lado por muchísimas razones, pero una de ellas (una de las más importantes, creo yo) es que me ayudaste sin pretenderlo a rescatar mi propia identidad. Me has dado la confianza y el cariño que necesitaba para recobrar mi fulgor y mi fuerza, y así salir de las tétricas tinieblas en la que me encontraba completamente sumergido.

Miro atento todos los cambios por los que he pasado a lo largo de mi vida, y sólo descubro que este último año, nuestro primer año juntos, es el que más crecimiento me ha dado. Soy una mejor persona, y te lo debo todo a ti.

Por primera vez en mucho tiempo tengo una verdadera motivación, imperecedera, una razón para seguir adelante y dar lo mejor de mí. Tu apoyo incondicional, tu confianza, tu cariño, tu mirada sobre mí y tus brazos rodeándome son el mejor motor para mi pensar, mi sentir y mi actuar.

Por muchos años pensé que estaría solo. Siempre pensé que nunca contraería matrimonio, porque nunca hallaría a alguien quien quisiera dar ese gran salto conmigo. Llegué incluso a pensar que era una tontería aquello de casarse, y sabía que no era para mí; jamás. Pero hoy eso es completamente diferente. Cambié de parecer, y por la mejor razón posible: tú.

Justo hoy me preguntaron, “¿por qué te quieres casar?”. Esto fue lo que contesté:

“La respuesta es sencilla; quiero fortalecer todavía más un lazo que me fascina, y que deseo perpetuar durante toda mi vida. Soy de los que todavía creen en el matrimonio, a pesar de que por mucho tiempo no fue así. Creo que es otro nivel de madurez en una relación, y quiero dar ese paso tan grande, con ella.

En su momento, claro.”

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