Justo allí

Me encuentro sumergido en las sombras, lejos en un olvidado rincón, porque me has pedido que me oculte.

Mira hacia la oscuridad, hacia el fondo de aquel frío callejón: no me verás. Pero si pones atención, mucha atención, escucharás latente mi débil respirar. Estoy allí, justo allí.

Yazco en aquel lugar, atrás de la negra cortina, porque ese ha sido tu deseo. Aparentemente he desaparecido, pero no es así. Sigo allí, justo allí, observando, vigilando.

No puedo salir de la penumbra, no puedo siquiera sacar un dedo hacia la luz, porque entonces te habría traicionado.
No quieres verme y es por eso que he tenido que esconderme. He recurrido al subterfugio para justificarme; lucho contra mis instintos, contra este incontenible deseo de estar a tu lado que me devora desde adentro, sólo porque sé que por ahora es lo único que puedo hacer por ti.

Yo sólo quiero que no olvides que estoy allí, justo allí, atento desde lo profundo, esperando impaciente a tu señal, para entonces dar un paso hacia delante fuera de este velo, de este disfraz, tu mirada se clave en la mía una vez más, y así de nuevo juntos podamos estar.

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