Profunda Atenuación

Hace poco me di cuenta de algo que me conmocionó tremendamente, algo respecto a la amistad y a mi apreciación de la misma.

Recuerdo que solía tener un concepto muy concreto de lo que era un amigo, y de alguna manera, creo yo, tenía idealizada a la amistad. Solía decir que ésta era lo más valioso que en la vida te habrías de encontrar, y curiosamente, significaba muchísimo para mí.

Durante años siempre busqué a alguien a quien pudiese llamar mi ‘mejor amigo’. Es un término bastante interesante y complicado de definir; para mí no era más que un lazo especial, una persona que estaría a mi lado en cualquier circunstancia, y con quien podría contar siempre, alguien en quien podría confiar y con quien podría ser completamente honesto y tener lo mismo de regreso. A lo largo de mi vida aparecieron varias personas a quienes llegué a considerar de esta forma, pero lamentablemente, al final, se marcharon.

De alguna manera, poco a poco y sin darme cuenta, dejé de buscar a ese alguien. Con el tiempo mi concepto de lo que es un amigo sufrió una profunda atenuación. Recuerdo cuando sentía la necesidad de compartir mi existencia. Puede que haya sido locura, o un simple esfuerzo por combatir la oscura soledad, pero siempre busqué estar hombro con hombro con una persona significativa.

No me di cuenta durante el proceso, pero apenas hace unos días descubrí que he cambiado; me sorprendió hallar que ya no preciso de ese mejor amigo, ya no necesito de su compañía. Me he vuelto más solitario. Recuerdo que antes, cuando me pasaba algo trascendente, sentía que debía contárselo; me importaba su vida y ansiaba que de igual manera le importara la mía.

Curiosamente, ya no es así. No es algo que haya planeado; simplemente sucedió, y ni siquiera lo noté hasta ahora, tal vez ya demasiado tarde. Mi concepto de la amistad se ha desprestigiado enormemente, ha perdido intensidad y valor. Ya no es algo que marque mi vida, o que me haga sentir diferente.

La experiencia me ha enseñado que cada quien vive para sí mismo. Las personas que alguna vez contemplé como mis mejores amigos, en la actualidad ya no quieren saber de mí, o apenas y me hablan.

Puede que te hayas convertido alguna vez en mi mejor amigo, pero lamentablemente yo nunca lo fui para ti.

No sé si esté bien o mal, pero ahora miro en mi interior y descubro que ya nadie me interesa como solía hacerlo. El cariño que alguna vez sentí por los demás se ha ido desgastando hasta un punto cercano a su extinción. Pienso que es triste, pero a la vez, siento que no importa; simplemente ya no importa.

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