Recuerdos

¿Por qué la vida es así? ¿Por qué? ¿Por qué las cosas pasan tan rápido pero son a la vez tan eternas?

Sólo sé que la vida es algo que, aunque experimentamos día a día, hora a hora, es demasiado ajeno a nosotros, y que la comprensión que tenemos de ella es tan sólo una mínima parte de lo que hay detrás de nuestra existencia.

Nuestra vida es un camino, un camino que nosotros recorremos día a día, momento a momento, siempre hacia adelante, aunque podemos quedar atrapados en el pasado: en los recuerdos, recuerdos que nos hacen sentir que los pasos dados siguen estando ahí, y que todas esas cosas vividas permanecen en algún lugar, suspendidas para siempre cerca de nosotros, cerca de nuestro corazón. Esos son los recuerdos, aquellos que nos hacen sentir algo más que un fugaz instante que se escurre en el presente, aquellos que nos hacen sentir que hemos grabado una huella imborrable en la vida de alguien más.

La vida es un camino y, aunque cada quien recorre uno diferente, muchas veces los senderos se cruzan y es entonces cuando encontramos a alguien que nos acompaña en un tramo de nuestro andar. Pero sabemos también que en algún momento esos caminos divergirán y se dirigirán hacia nuevos horizontes. Hemos conocido a mucha gente, hemos estado hombro a hombro con personas importantes y especiales que nos han quitado la soledad, pero que ahora, hoy, no están con nosotros. Las amistades son como la vida: nacen, crecen y terminan, pero aun cuando ya no tengamos a alguien que camine el sendero a nuestro lado, todavía podemos mirar hacia atrás para recordar todos aquellos grandes momentos donde nuestra vida dejó de ser tan solitaria.

A veces siento que la vida es simplemente una memoria. A veces vivo experiencias grandiosas sólo para, al final, llegar a casa, donde las cosas siempre están igual, y entonces descubrir que aquello que viví es ahora sólo una ilusión, un recuerdo. Hemos hecho muchas cosas en nuestro andar, y ahora todo ello se ha perdido, ha quedado atrás. Pero también siento que hay algo más en el vivir que meramente hacerlo. Pienso que ayudar a los demás en su sendero es lo que nos hace trazar el nuestro, y es lo que nos hace personas valiosas y especiales, de modo que cuando miremos hacia atrás y nuestros ojos se llenen de lágrimas, encontraremos que nuestra existencia ha valido la pena al poder remembrar todas esas sonrisas que pudimos dibujar en los demás, y toda la felicidad que pudimos dar.

La vida es dura muchas veces, pero siempre encontraremos personas como nosotros recorriendo su propio camino pero queriendo andar a nuestro lado, aunque sea por un instante y así hacernos más ligero el viaje.

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