Capítulo Anterior: Ahogado Murmullo
4. Seísmo Implacable
Eran las seis con diez minutos cuando Salvador despertó de una cabriola, con la respiración perturbada y las pupilas colmadas de horrendo pavor. Su esposa y colega de trabajo, la profesora Ángela, se había levantado apenas dos minutos antes para investigar un misterioso ruido en la estancia que simulaba una enorme mano rascando la puerta, así que no estuvo a su lado cuando su esposo feneció entre sueños.
